La Naturaleza nos obsequia maravillas curativas para tratamientos eficaces, seguros y sin efectos secundarios.

¿Qué es la Homeopatía?

Se trata de una rama de las Ciencias Médicas, de orientación sobre todo preventiva y terapéutica, distinguida fundamentalmente a través de su sistema de tratamiento médico original, basado en el llamado “Principio de la Similitud”. Si bien la Homeopatía es mucho más reciente, este principio ya había sido descrito por Hipócrates en el siglo IV a.C., quien decía que luego de establecer el diagnóstico y el pronóstico frente al enfermo, el médico podía elegir entre tres formas de actuar ante la naturaleza: dejar que la misma actúe por sí misma (autocuración, muy frecuente y posible ante diversas enfermedades como por ejemplo la varicela), oponerse a ella (ley de los contrarios, con el uso de antifebriles para la fiebre, antiespasmódicos para los espasmos) o bien apoyar y estimular el curso natural de nuestros mecanismos curativos (Ley de la Similitud).

Este último principio sostiene que toda sustancia capaz de desarrollar determinados síntomas en un individuo sano, lo es también de curar esos mismos síntomas en aquel individuo que los presente en el curso de su enfermedad. Pensemos por ejemplo en las vacunas. Si bien las mismas son totalmente diferentes a los medicamentos homeopáticos, nos ayudarán a comprender cómo actúan estos últimos, dado que las vacunas también contienen, en forma atenuada, los mismos agentes responsables de la enfermedad que pretendemos evitar, y de esta forma, en vez de enfermar, nos protegen estimulando nuestros mecanismos defensivos (sistema inmunológico).

Los principios fundamentales de la Medicina Homeopática fueron posteriormente establecidos, luego de años de intensa observación y estudio, por el médico alemán Samuel Hahnemann, en la primera mitad del siglo XIX, quien además constató que la capacidad curativa de las sustancias que estudiaba y que experimentaba en sí mismo, aumentaba a medida que se diluían las mismas más y más; esto era y es particularmente importante para poder recurrir a sustancias que usadas en forma pura, son potencialmente tóxicas, pero diluidas se convierten en maravillosos medicamentos con una intensa actividad biológica. Este grado de dilución a los que se lleva a estos medicamentos, hace que el tratamiento con los mismos sea libre de efectos adversos o secundarios, constituyendo así la Homeopatía, una medicina segura de aplicar, incluso en niños, ancianos y embarazadas.

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