¿Qué es la Acupuntura Médica?

Se reconoce a la “Acupuntura” como al arte de curar a través de una técnica consistente en la juiciosa colocación de delgadas agujas metálicas en determinados puntos de la piel, previamente seleccionados de acuerdo al estado de salud o enfermedad del paciente, y a los objetivos del tratamiento a desarrollar.

Se define como «Acupuntura médica» a la Acupuntura desarrollada a partir de un diagnóstico médico; requiere por lo tanto de la profunda formación profesional propia y exclusiva de quienes egresan de una Facultad de Medicina reconocida y cuya técnica resulta del desarrollo y evolución de una terapia tradicional originada en Asia Oriental pero integrada y ajustada al conocimiento de las neurociencias contemporáneas, con una evaluación y un enfoque basado en la evidencia y totalmente integrada a otros recursos terapéuticos propios de la medicina occidental.

HISTORIA

La Acupuntura constituye uno de los pilares de la Medicina Tradicional China. Practicada durante milenios en los países de Lejano Oriente, ha tenido en los últimos decenios una muy importante difusión, integración y aceptaciónen el resto del mundo, y el Uruguay no ha sido ajeno a este fenómeno.

De acuerdo a los conceptos que sustentan la Medicina Tradicional China, la inserción de las agujas en los puntos seleccionados para cada caso, permiten restaurar el equilibrio en la circulación energética del cuerpo, base para una buena salud. Estos puntos están ubicados en la piel a profundidades distintas según la zona y se ubican a lo largo del trayecto de los canales de circulación de la energía corporal, conocidos también como meridianos. Al tener estos puntos, conexiones profundas con órganos y otras estructuras anatómicas, su estimulación produce la reacción esperada en el órgano sobre el que se desea actuar.

Los puntos y canales de acupuntura, también se encuentran en los animales superiores, siendo cada vez más frecuente la aplicación de la acupuntura veterinaria.

Durante milenios de larga práctica, los médicos de las diversas dinastías de China han enriquecido, desarrollado y perfeccionado esta especialidad, tanto en el desarrollo de las teorías tradicionales que la sustentan como en la descripción de nuevos puntos acupunturales, los distintos métodos de manipulación de agujas y la experiencia clínica de la terapéutica.

Ya en la Edad de Piedra la gente usaba las «bian», «chan» y «zhen», que son distintos tipos de agujas de piedra, como antecedente rudimentario de la acupuntura. También se usaron agujas hechas de espinas de pescado, hueso o bambú. Al entrar en la Edad de Bronce y en la Edad de Hierro, se comenzó con el uso de agujas metálicas, originalmente de oro y plata, y actualmente en su mayoría, de acero inoxidable.

La Acupuntura en el sentido amplio de su concepción, se complementa con otras modalidades de estimulación del punto acupuntural; tal es el caso de la moxibustión, que en vez de agujas, utiliza la energía calórica generada por la combustión de plantas medicinales, entre ellas Artemisa sinensis, arrolladas como un cilindro parecido a un gran cigarro, y acercadas al punto de acupuntura; fuentes históricas afirman que la moxibustión sería incluso anterior a la propia acupuntura. La misma entró en la vida del hombre junto con el conocimiento del fuego, cuando el mismo descubrió que la aplicación del calor aliviaba o curaba ciertos dolores.

La más antigua obra de medicina que apareció en China, es el “Huangdi Nei Ching” o “Canon de Medicina Interna”, compilada entre los años 500 y 300 a.C. y la más representativa obra de la Medicina China. Numerosas obras fueron escritas posteriormente a lo largo de los siglos. Si bien es muy probable que la acupuntura se haya conocido en Occidente ya en el siglo XVII, el primer registro escrito conocido de su aplicación fuera de Oriente, refiere a la práctica de la Acupuntura por el Dr. Berlioz en la Escuela de Medicina de Paris, en 1810. En Inglaterra, el primer acupunturista fue John Churchill; la primera mención a la acupuntura en una revista científica, fue en la primera edición del Lancet, de 1823.

ACTUALIDAD

En los últimos decenios, la conjunción de esfuerzos de las Escuelas de Medicina Tradicional y las Facultades de Medicina en la República Popular China y otros países asiáticos, así como en Europa y el continente americano, han permitido desarrollar no solamente nuevas formas de estimulación de estos puntos acupunturales, como a través del uso de la electricidad, el campo magnético y el rayo láser, sino también llevar adelante estudios científicos destinados a conocer con mayor detalle, el mecanismo de acción que explique el indiscutido efecto clínico obtenido a través de esta especialidad. Los más recientes estudios han demostrado que este efecto se debe fundamentalmente a la estimulación de terminales nerviosas subcutáneas, las que producen reacciones reflejas en el Sistema Nervioso Central con liberación de sustancias neurohormonales, llamados neurotransmisores, así como una importante modulación del Sistema Nervioso Simpático y Parasimpático, responsable de la regulación de las funciones vitales.

 

La acupuntura, a partir de sus virtudes terapéuticas, se ha ido ganando la progresiva confianza en los diversos países del mundo occidental, donde ya es muy común su práctica.

En diciembre de 1979, la Organización Mundial de la Salud resuelve recomendar su aplicación en el tratamiento de 43 enfermedades, dedicándole y publicando estas recomendaciones en un número especial de su revista Salud Mundial. En el año 1995, la misma O.M.S. publica, con el espíritu de promover la investigación clínica en la región de la que es origen, así como en el resto de los países, la «Guía para la Investigación Clínica en Acupuntura», de modo de facilitar a los investigadores de todo el mundo, metodología y criterios comunes para el diseño, conducción y evaluación de sus propios proyectos de investigación en esta materia; en este texto afirma que los gobiernos debieran alentar esta investigación y participar de su evaluación, así como legislar y regular al respecto, de modo de poder asegurar la calidad de los servicios y la administración de la práctica de la acupuntura. En este marco, el Uruguay ha regulado su actividad a través del Decreto Nº 32/001 , en el que se establece que “…la Acupuntura como Técnica Médica, que exige un diagnóstico previo de la afección a tratar y una evaluación de los resultados conseguidos, solo puede ser realizada por profesionales médicos con título expedido por la Universidad de la República y debidamente registrado ante el Ministerio de Salud Pública”.

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